1).------------ ESTUDIANDO NUESTRA HISTORIA:
Las poblaciones vascas tenían, como todos los pueblos preclasistas y con economía de trueque y predineraria, un proceso colectivo de socialización y ampliación del conocimiento muy efectivo para las condiciones y necesidades de la época. Posteriormente, Roma introdujo las escuelas para los hijos de las clases ricas aliadas con ella. La escuela latina era un paso obligado para ascender en la jerarquía establecida por Roma, y la familia que desease ampliar su poder debía enviar algún hijo a ciudades más ricas y desarrolladas, tal vez incluso a la misma capital imperial.
Es muy posible que durante muchos decenios, entre los siglos V y XII, coexistieran dos formas educativas muy diferentes: la de los pueblos y comunidades vascas en las zonas montañosas, de saber, cultura y pedagogía oral, y la de los pueblos de las llanadas y de las ciudades, en donde se habían refugiado los restos latinizados ante las invasiones bárbaras y la ruralización del País en esos largos siglos. Aquí siguieron activas las viejas escuelas pero ahora bajo el dominio cristiano. La larga, tenaz y muchas veces victoriosa resistencia armada vasca contra francos, visigodos, astur-leoneses y musulmanes sería incomprensible, además de otras razones, sin la efectividad de los sistemas educativos de los pueblos euskaldunes, muy poco cristianizados, capaces de organizar y sosteneer suficientes efectivos militares para enfrentarse a enemigos tan poderosos y superiores. Euskal Herria no existiría hoy sin aquellos sistemas de cohesión colectiva, de transmisión de saberes y de su mejora con la práctica popular.
Los primeros datos fiables sobre una política educativa vasca nos remiten al siglo XIII, cuando la dinastía navarra de los Teobaldo intentó abrir una universidad en Tutera, fracasando. Tampoco tuvo éxito el proyecto de Carlos III de Navarra de fundar otra en Uxue en 1378. Para un reino pobre como el de Nafarroa, resultaba muy costoso fundar una universidad. De hecho, como muy ilustrativo ejemplo de la extrema precariedad técno-económica y atraso cultura del reino de Nafarroa y en general de toda la cultura vasca del momento, tenemos que mientras que la primera imprenta del Estado se abrió en Valencia en 1474, tuvieron que transcurrir 21 años para que en Iruñea se editase en 1495 el primer libro. La primera universidad vasca se fundó en Oñati en 1545 con 12 alumnos. Incluso la universidad de Oñati necesitó de las ayudas de muchas instituciones del País en aquellos tiempos. La famosa Universidad de Santiago de Iruñea, fundada en 1630 y regentada por los dominicos, fue inicialmente proyectada para Lizarra en 1565 y pospuesta su construcción un año tras otro por ausencia de fondos. Se tuvo que crear, tal vez como alternativa, otra más pequeña en Iratxe en 1597.
Para entonces ya había en los reinos castellano y francés importantes universidades. La de París fue reconocida oficialmente en 1160, aunque funcionaba varios lustros antes, y, entre otros colegios y universidades, en Montpelier se creó una facultad de medicina en 1220. Pero lo más importante para el tema que tratamos, fue la creación de la universidad de Toulouse en 1229. Como sabemos, Toulouse está el límite fronterizo con Euskal Herria continental, y en aquella época era un bastión decisivo del poder parisino en Occitania. La universidad de Toulouse se fundó con el expreso objetivo de combatir cultural e ideológicamente a la poderosa herejía cátaro-albigense. Tal vez este objetivo estratégico para el poder dominante fue lo que permitió que en ella se impartieran lecciones de aristotelismo, corriente entonces totalmente prohibida en París. La herejía cátaro-albigense fue el impulso exterior más significativo en el surgimiento de la llamada "brujería vasca", sumándose a la todavía en aquellos siglos poderosa raíz precristiana y pagana de la cosmovisión naturalista vasca centralizada alrededor de Mari como símbolo. En cuanto a la península ibérica, en 1212 se fundó la universidad de Palencia y poco después la de Salamanca, aunque fue reconocida como la más importante en 1243. Incluso en los Países Catalanes se fundó en 1300 la de Lérida.
Pero aunque en realidad las universidades de aquél tiempo apenas tenían un cuadro amplio de profesores, excepto las de París y Bolonia, y por ejemplo, en 1254 el rey castellano Alfonso X preveía para la universidad de Salamanca sólo un profesor de derecho civil con un bachiller como ayudante, tres canonistas, dos profesores de lógica, dos de gramática y dos lógicos, aunque era así, sin embargo los Estados que históricamente han dominado a l@s vasc@s llevaban una ventaja de tres-cuatro siglos de producción planificada y burocratizada de sistemas educativos.